
De un tiempo a esta parte voy recibiendo cada vez más a menudo un tipo de agresión no tipificada en el código penal a lo que parece.
Me refiero a esas intromisiones dentro de tu casa, aunque estés en el wáter o durmiendo en la cama, cuando el teléfono suena y al responder (¡qué remedio!) encuentras a un desconocido, que además de meterse en tu casa dominando tu nombre y tus datos, (hasta la cuenta del banco si te descuidas) te engaña inmisericordemente para sacarte un dinero o un contrato con el cual desplumarte en cómodos plazos.
Suelo contestar cada vez mas secamente que me dejen en paz y que no me interesa, intentando cortar la comunicación lo antes posible, para seguir en lo que pudiera estar haciendo en cada momento interrumpido.
Pero este viernes un sempiterno sudamericano me cogió en un momento flojo, estaba aburrido y sin otra cosa que hacer en ese momento y a cuenta de que era de la compañía con que tengo contratado internet (telefónica) flaqueé y en vez de mandarle a hacer gárgaras ( trabajar de teleoperador debe ser lo mas deshumanizador, junto a los de la OTA y los ejecutores bancarios, de la escala laboral) quise dialogar con él. Me debiera haber bastado para colgarle que no me hiciera ni caso cuando le dije, al principio, que no deseaba contratar nada por teléfono por principio y que me mandase una carta explicando la oferta “gratis” que me quería “regalar”, o que sus supuestos regalos (partidos gratis y canales de TV) no me interesaban lo más mínimo. ( Lo que no te dicen es que dentro de un mes tendrán que bajar tarifas y a ti ya te han pillado con otro “contrato” de año y medio)
Pero el tío era incombustible y seguía hablando sin parar, ¡pero es que es gratis Don Alfonso! y débil, no le mandaba a tomar por rasca y le repetía educadamente que no me interesaba, pero le resbalaba.
El caso es que al cabo de más de una hora de conversación de locos, en que el tío me repetía que no me iban a cobrar un duro más de mi actual tarifa, de sesenta euros/mes decía, y como a mi no me sonaba esa cifra de los recibos que pago, tuve tiempo de mirar los movimientos del banco en el ordenata mientras me daba la chapa y comprobé que esa cifra no se correspondía con los recibos que me llegan de ese nº de teléfono, a nombre de T.O.C.T.E.S.A.
Quise aclararlo pero el tío no tenía ni idea de que es T.O.C.T.E.S.A.**, y tampoco me podía decir en que sucursal me cobran esos recibos de sesenta euros que según él iban a mantener, -no puedo darle esos datos decía- así que aumentaron mis motivos para pedirle que me dejara en paz pero nada, incluso creyó que me podía pasar ya a la parte en que te ponen una grabación y tienes que decir SI como un loro a todo lo que te pregunten, aunque no sea lo que te acaban de asegurar, porque luego tras hacer el contrato vuelves a hablar con el primer vendedor y ya te hará los descuentos pertinentes me explicaba, mientras yo visionaba el típico timador de la calle con las tres cartas en rápido movimiento que debes adivinar ,tras haberte implicado el cebo de turno cuando en un momento de debilidad te paras a echar una ojeada.
Yo, horrorizado, seguía intentando llegar a su cerebro mi NO INTERESA, pero el caso es que me va y me pone con la grabación de marras…
Carmen andaba preparando la cena y se fué la luz, se salta el automático ya sabes, y pensé que a lo mejor me dejaban así en paz, pero tras reiniciarse el router tras el chispazo, héte aquí que suena inmisericorde de nuevo el teléfono… el teleoperador dale que te pego a la carga.
-¿porqué ha cortado Don Alfonso la comunicación?
-Una casualidad, se han saltado los plomos, pero le repito que no quiero saber nada, no me interesa
-¿Pero por qué, si es gratis Don Alfonso, esto es una ampliación de nuestro servicio totalmente gratuita
-Te repito que ni me interesa la oferta ni contratar nada
-¡Pero Don Alfonso! -y el tío vuelta a largar el discursito que tienen preparado
Quiso ponerme de nuevo con la grabación, lo hizo y les peté el tinglao pidiendo explicaciones en vez de contestar los SIES de rigor, tuve que hablar con dos supervisores del elemento, se ve que el ambiente en su oficina se iba calentando y no conseguía educadamente que me dejasen en paz, una cosa increíble. Al final le colgué, y volvió a llamar media docena de veces, el tono pasó a ser desabrido y luego directamente agresivo, para decirle que se fuese a hacer gárgaras y que dejase de dar la plasta. Al final eran hasta insultos, pero como si nada. El tío debía pensar que le faltaba poco para acabar su trabajo y siguió insistiendo.
Volvió a llamar varias veces el sábado y empezamos a preocuparnos seriamente, aquello era mobbing teleoperadoril en estado puro, empezamos a pensar cosas raras, menos mal por fin el domingo debió de descansar y dejó de sonar el teléfono.
Ahora cada vez que suena el p. teléfono sufro taquicardia, me sube la tensión y se me hinchan las pelotas, ¿cree que es grave doctor?

** T.O.C.T.E.S.A. es una empresa de telefónica destinada a gestionar las facturas, tuve que recurrir a Google para enterarme