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Está este casipaís con la boca abierta, incapaz la mayoría de entender como es posible que haya gente así, capaces no solo de arriesgar su vida por salvar la de otros, que lo de irse contra un loco con un cuchillo que está asesinando a una mujer , para morir a manos de sus compinches es de nota muy alta, si no ya para coronar la acción, que sus familia diga que no solo no quiere demandar a nadie, como mucho les aconsejan,  si no que están muy agradecidos a todo el mundo, policía inglesa incluida e incluso a su país, por apoyarlos.

 

Se entiende si se tiene en cuenta que son una familia religiosa, católica, que practican el amor y no el odio al semejante, una rara especie a estas alturas de la película

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Garazi ha vuelto, por fin, al hospital a cuidarnos. Esta última revisión por fin he tenido el gusto de verla.

Cuatro años dedicada a criar una preciosa criatura, Irati. Un tiempo bien empleado desde luego, aunque la hemos echado en falta un montón.

Y el que ha tenido un buen susto esta vez ha sido mi primo Ricardo. Un trombo en la pierna que ha subido al pulmón y ha provocado una embolia masiva. Por el canto de un duro, me cuenta que le ha ido la cosa, para no haber palmado.

Y como la música es lo que le llena estos años, ha preparado un texto para una futura canción;

Las Siete y once (Sin ticket)

Las 7y11 de la Mañana, oigo música de 6 aus 49
me incorporo y repentinamente aprecio un vacío en el pecho
se vuelve oscuro y caigo en un sueño
veo las caras de los amores de mi vida

Estoy en la estación y subo en el Tren de la eternidad
mi ticket no lo llevo conmigo
tengo que volver a bajar y Alguien me dice:
„vienen más trenes, éste no es el tuyo“

Sufrir, esperar, soñar y confiar
yo no he vivido completamente,
yo no la he amado hasta el final

La luz ha vuelto y las caras también
me sonríen y me acarician. Ella está ahí.
Las noticias y pitidos vienen de todos los sitios
y preguntan y preguntan y algunas no contesto

Desconocidos me llevan y me cuidan
y yo estoy ahí
y no en esa estación con
el Tren de la Eternidad

Sufrir, esperar, soñar y confiar
yo no he vivido completamente,
yo no la he amado hasta el final

Todo viene y todo se va y eso es el tiempo
y nosotros somos viajeros sin maletas
Todos suben a los trenes y viajan en ellos
Muchos suben antes, otros después

pero Alguien me decía: „vienen más trenes,
éste no es el tuyo“
Ese Aviso lo he entendido y
dando las gracias abandono la Estación, sin maleta…

Sufrir, esperar, soñar y confiar
yo no he vivido completamente,
yo no la he amado hasta el final

 

El arrogante

Recias guineas en la proa, ultima tecnología de achique y autosuficiencia y aparejo para pescar hasta a Moby Dick si se acerca.

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Ayer un informativo aclaraba que nuestra balanza exterior de pagos, por primera vez en cuarenta años, no daba saldo negativo. Albricias.

Uno piensa que economía familiar aguanta cuarenta años gastando mas de los que ingresa. Desde luego ninguna, a no ser que alguien le regale dinero, o se lo preste. Como lo primero no suele ser nada habitual,  si es lo segundo seguro que se lo prestará por algo a cambio. Me recorre un escalofrío.

Hoy  nos cuentan que “La deuda del conjunto de las administraciones públicas ha vuelto a marcar otro récord histórico en el primer trimestre del año, al alcanzar el 88,2 % del PIB y sumar 922.828 millones de euros, al tiempo que el crecimiento del endeudamiento de las autonomías sigue siendo el más elevado.”

La deuda pública llega al 88,2 % del PIB y la de las CCAA es la que más crece – Expansion.com

Si uno no entiende bien como una nación puede gastar cuarenta años mas de lo que ingresa si no es vendiendo hasta la camiseta, lo que ya no puedo entender es esto de la deuda pública, que en un año es similar al PIB, todo lo que producimos en ese año. Que significa eso. 

Dicen que la deuda la “compran” fondos de inversión y otras entidades desconocidas para el gran público. Vale. Y suelen ser a pagar en pocos o en bastantes años. Bueno.

No suelen decir, o yo no me entero, lo que estamos gastando en pagar esas deudas tan bestiales que cada año, fatídicamente, vamos acumulando. Cada año otro billón de euros, que es de suponer,  estaremos pagando. Cómo, prefiero ni preguntar, por si me da un flato. Me da que estamos vendiendo nuestra alma al diablo.

Porque es difícil de entender cómo se puede gastar mas de lo que se ingresa, pedir un billón de euros cada año, y así cuarenta. 

Si tu ganas cuarenta y gastas ochenta cada año, puedes pedir un crédito un año, pero al siguiente, si pides otro seguramente te dirán que naranjas de la china (si no te han dicho para el primero). Pero se supone que llevamos así toda la vida, como quien dice.

Sef, si puedes hacer que lo entienda te estaré eternamente agradecido.

 

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Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 19.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 4 Film Festivals

Haz click para ver el reporte completo.

 

 

 

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Creo que ya han pasado un par de años desde que acabé los tratamientos para el cáncer y los tratamientos para los efectos secundarios de los tratamientos, he recuperado mi peso habitual e incluso he sacado una tripita que nunca había tenido desde la mili, ya que mi escasa actividad física se parece a la de aquella época.

Hace un par de días nos dimos una vuelta en un velerito y como lo prometido es deuda vamos a colgar alguna foto de tema marinero para mi lectora preferida.

Salimos de Elantxobe, uno de tantos preciosos puertecitos norteños colgados de una ladera con su puerto como peana. A motor, en verano el puerto es una piscina muy concurrida, para izar en cinco minutos las velas. El día es perfecto con sol y una brisa constante NE que va refrescando según nos alejamos de tierra.

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Vamos cuatro, Carmen no ha desaprovechado la oportunidad de estrenarse a la vela, con el patrón del barco y una amiga primeriza muy chisposa que desborda energía.

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Una vez salimos una milla de la costa el viento refresca y subimos de cuatro a casi ocho nudos, el barco apenas se menea y largamos un par de sedales a la cacea (currican para los snobs), todos disfrutamos

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Excepto la novata, que musita lastimeramente “vamos a dar la vuelta”

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No le hacemos mucho caso y salimos hasta rebasar la Gaviota, la plataforma del gas, mientras un primo del bonito, un macael de dos kilitos pica el anzuelo y y anima la diminuta bañera del  barco, tiene unos dientes de asustar y buenas espinas, sacarle el anzuelo y meterlo en el cubo cuesta.

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Como la mareada se pone terca, volvemos alpuerto a regañadientes (muy mareada no está, ni una mísera vomitona) y acabamos las cervezas mientras nos repostamos las tortillas los pimientos la ensalada y la macedonia de fruta en el puerto.

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Que lejos quedan los días en el hospital, llenos de agujas  tubos y bolsas de quimioterapia como balones de fútbol.
Por cierto, cuando  veo a Garazi, mi doctora, no puede evitar decirme lo mismo, “Jo que bien te veo, y mira que pensaba que no salías adelante, con lo mal que estabas”

El dilema.

Ante el miedo a que el fundamentalismo aproveche para tomar el poder, cabe pensar que mantener tiranos es un buen acicate para su crecimiento  y establecer si esa frase famosa de Voltaire, de la que presumimos aquí vale para todos  o solo para algunos;

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”