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jail

Ayer quedamos en que me iba para “mi” hospital a la mañana, a primera hora al pasar la visita los médicos. Yo todo contento le llamé a la jefa para que en la medida de lo posible agilizase los insidiosos trámites burocráticos y de paso saludarla.
Tenía la vaga esperanza de que a la tarde (no soy tan ingenuo como para pensar que esa misma mañana se hiciese el traslado) pudiésemos Carmen y yo montar en el bus/ambulancia que nos trasladase de hospital. La tarde pasó y con ella aquella esperanza.
Esta mañana hemos intentado remover cielo y tierra para que el traslado se hiciese esta mañana, sin éxito. No había cama libre en el hospi de Galdakao y sin esa formalidad el protocolo se vuelve rígido e inflexible, pese a que acto seguido allí me darán el alta para ir a casita y seguir el tratamiento en mi morada, con la visita de algún médico o enfermero que controle el tema.
Por fin después de comer nos han avisado de que que ya han llamado de Galda diciendo que ya hay cama libre para mí, a partir de las cinco (trámite protocolario de allí, hasta esa hora no pasan a limpiar la habitación los de la limpieza y por tanto quedar disponible la cama para el siguiente paciente, aunque esté libre la cama desde la mañana temprano, por ejemplo) y por consiguiente a esa hora avisarán a la ambulacia que nos ha de llevar hasta allá. (Espero que no haya problema para que mi acompañante pueda ir montada en ella, y no me la hagan ir en tren con las maletas a Carmen)
Y yo estoy desarrollando varios síndromes a la vez. Por una parte tengo unos dolores de espalda maquiavélicos de estar meses tumbado o sentado que me están empezando a martirizar, a añadir a los del brazo retorcido en las cinco horas y media de operación y a los de la propia operación. Y por otra parte estoy desarrollando otro síndrome, esta vez mental, de estar encerrado en una especie de cárcel, ya que los hospitales son unos hotelitos deliciososo según lo mires pero a la vez son unos talegos carcelarios en los que no hay ni vises a vises ni salidas de fines de semana, como es el caso aquí en Cruces. Eso de depender totalmente de terceros para cualquier cosa que necesites del exterior tiene su cosa.

Bueno, espero que no haya problemas ahora en Galda para poder coger el alta e
ir para casa, aunque imagino que no será ya hoy y tendrá que ser mañana.
tengo muchas ganas de ver a Garazi (mi nenita, no la jefa, que también) y poder salir a la calle a hacer cosas tan cotidianas como ir a una tienda a comprarme unos auriculares nuevos para escuchar la radio o música en el ordenata…
Imagen0045

Pd. Bajo a oncología, me dicen que la jefa de allí le ha dado el visto bueno a la idea de colgar mi cartelito publicitando el blog, para que los pacientes de aquí se enteren de que existe.
🙂

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2 Comments

  1. Pos sí cielo, por fín libres; siempre digo que la paciencia es una gran virtud, y ya hemos probado un poco de ella; a pesar de todo a merecido la pena conocer a gente encantadora como los vecinos de al lado y comprobar que el que menos te lo esperas te alegra la vida y te hace disfrutar de los pequeños grandes momentos.Un vis/vis

  2. “Pos sí cielo, por fin libres; siempre digo que la paciencia es una gran virtud”

    Plas, plas, plas.

    Venga, vamos pa casa.

    Besos ¿?.


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