Skip navigation

Galdákano
Hoy toca hablar de la infecta comistraja que administran en el hospital, mas apropiada para enfermar estómagos sanos que para sanar a los enfermos.
Por principio nada de sal, a eso añadir un menú repetitivo y de variaciones inexistentes (Y habrá dietistas y nutricionistas cobrando por esto) en que el primer plato por ejemplo hay que elegirlo todos los días entre algo muy similar a esto:
a-sopa de estrellitas(sosa)
b- sopa de sémola (idem)
c- macarrones blancos (o sea a pelo y sin sal, se puede idear algo menos apetitoso?
d- Sopa de tapioca
e-ensalada “mixta”…un kilo de lechuga forrajera, medio tomate, dos aros de cebolla insipidos un espárrago ídem y un bote de atún de cuarta categoría incomible en el centro. Y menos mal que esto te lo mandan con dos bolsitas de aceite y vinagre y otra de sal para al menos aliñarla.
f-te (literal)
g- manzanilla (en serio, aunque parezca de cachondeo)

Con lo que la elección se vuelve una tomadura de pelo cuando tienes hambre y ningún problema de dieta ni con la sal, como es mi caso. Las ensaladas están bien al mediodía, pero no a las noches, en que digerir esa lechugota es tarea de titanes, y claro estar comiendo ensalada día si y día también es pelín estomagante y poco apatecible para un comilón como el que esto escribe.
NI tan siquiera los postres tipo piña de lata o melocotón se pueden comer, ya que no son las conservas que todos usamos en nuestras casas, en almíbar, éstas no tienen almíbar sino un aguachirle indecente que las vuelve insípidas y además son las de calidad mas inferior por lo que parece, correosas y de tallas mínimas. Vaya, que lo mejor suele ser una manzana golden de esas que nunca se compran en mi casa, optamos por reinetas o granny smith, algo con sabor a algo, vaya. El otro día pedí la “manzana al horno” y resultó una momia golden recocida, sin ni tan siquiera azúcar o miel por encima, aunque como estaba super entera (se supone que las manzanas en el horno se abren y revientan por arriba) tampoco le hubiera hecho mella.

Peor aun son los desayunos, una taza de leche caliente y una bolsita de café liliofilizado que juntos provocan un brebaje infecto para cualquier amante del café como soy. Nunca he podido con esos cafés en polvo soluble, pero aprendí al menos su correcta preparación, fundamental para que salga al menos algo medianamente potable, hay que diluir primero en agua muy caliente el café, es decir reconstruir ese café reseco, y luego mezclarlo con la leche si es el caso. Aquí no se da esa posibilidad, hay que tirarlo directamente en la leche y el resultado es como el agua al vino.
Yo que no tomo apenas leche, ni me gusta ni la asimilo bien, y me preparo mis cafecitos de puchero o cafetera muy ligeros y los adorno con una nube de leche tan sólo, para poder untar en algo más que en agua las tostadas o las galletas, no puedo con esta leche con polvos liliofilizados por mas que me empeño y ya por norma rechazo la bandeja del desayuno. Las auxiliares se apiadan y suelen buscarme algún yogurt de sabores en su lugar para no tener el estómago tan vacío. ¡¡Daría mi bazo por poder bajar a la cafetería y tomar un café express de gente normal y un buen croisant a la plancha!!

Así que a lo largo de estos meses de cliente de la cocina hospitalaria he desarrollado una alergia profunda a sus comistrajas y nada más ver la bandejota de plástico tipo catering es que se me revuelven las tripas. Sobrevivo gracias a las cosas que me trae la parienta, yogures, frutas, sandwiches que ella me prepara en casa o de algún bareto, pero he adelgazado bastante ya y realmente paso hambre cuando como ahora estoy medio recuperado y me vuelve con ganas el apetito.
Y reconozco que soy un pijo bilbaino como dice mi mujer, que es de aldea y más flexible (de hecho se papea mis cenas alegremente mientras yo me como lo que ella me trae) y que soy muy exigente con esto de la comida, pero de verdad es que no puedo con ella. Yo presumo de comer y disfrutar todo tipo de papeo, no hay comida por rara que sea que no me entusiasme y mas contra mas exótica, soy asiduo de chinos, italianos, nepalíes comida francesa alemana inglesa y lo que se ponga por delante, excepto los callos y la casquería no he encontrado nada que me tire para atrás, pero bien cocinado eso si, y esta dieta sin sal y de presupuesto ínfimo del hospital no puedo con ella, daría un brazo o una pierna por poder encargar pizzas a alguna parte.

Ayer apareció la dietista, avisada por el personal de planta que ve que salen como entran las bandejas de la comida la mitad de las veces, y la verdad es que tampoco me soluciona nada, la comida seguirá siendo la misma. Elijo con ella el menú para el día siguiente, puré de zanahorias y chipirones… cuando ha llegado la bandeja de la comida hoy y he abierto la tapa por poco me pongo a devolver, por todos los cielos, el olor de los chipis era algo realmente nauseabundo, como si llevasen dos días recalentándose ahí dentro, no lo entiendo como puede oler tan mal la comida.
Me he comido el puré de zanahorias echándole sal y luego me he forzado a probar los chipis, de los congelados claro, a ver si sabían algo mejor de lo que olían.
Que va, me han vuelto las arcadas, por poco devuelvo el puré ya comido, he cerrao la infecta bandeja y he llamao a la enfermera para que me sacase del cuarto los cadáveres en salsa. De verdad que me he puesto malito, mas de dos horas para recuperarme del mal cuerpo que se me ha puesto y poder comer la pera del postre.
Y para beber y recuperarte del calorazo permanente que tira dentro del cuarto la rejilla de la calefa, que tengo la piel como el desierto de Atacama, cójase usted el agua del grifo sr paciente, que es de muy buena calidad me dicen. ¿Que se recalienta en diez minutos y se vuelve como una meada?…pues te fastidias. Me cuenta la enfermera que cuando hace 25 años abrieron este hospital daban agua de botella, duró imagino hasta que el primer artista de la reducción de gastos hizo sus pinitos. Esos si que se ganan el sueldo, pardiez. Cabrones. Y que los que están largas temporadas se traen neveras portátiles. Me he traido el humidificador de casa, de cuando nacieron los críos, que me hace un servicio estupendo y a este paso voy a tener que traer hasta un camping gas, cafetera y una despensilla.

Alfon menguando con cuatro kilos menos.

Anuncios

4 Comments

  1. Mi padre tampoco tragaba la comida de Basurto. Por lo visto son los jefes de cocina de los hospitales vascos antiguos capos de los campos de exterminio nazis y están acostumbrados a las recetas de preparación del holocausto. Los 48 / (cuarenta y ocho barra), así les llamábamos a los asegurados, cuando yo trabajaba en el hospital. Aquí en nuestro Hospital de Alemania es la comida bastante pasable…

  2. jajajajaja muy bueno Ricky, yo añadiría que el sistema de administrarla, esas bandejotas de plástico con diferentes huecos, no ayudan en absoluto, sobre todo los pescados pero en general todo no se beneficia precisamente de estar encerrado ahí dentro recociéndose el buen rato que tarda en llegar a tu habitación y sacan un olor que tira de espaldas.
    Y no veas como me ha vuelto por fin el olfato…

  3. jajajaja, !cuánta razón tienes, Al!. La comida de los hospitales es nauseabunda. Ya sólo con ver la bandeja a lo lejos te entran los siete males y, si encima no tienes reflejos para pedir que por favor, por favor, por favor, no te la metan en la habitación, ni te cuento, !menudo aromilla!,.

    En una ocasión, pasé una temporada en un hospital. La “bandeja”, ni verla, más que nada porque mi tío iba directamente al baño sin ni siquiera haberla abierto. Aclaro que la paciente era yo, no él :).El caso es que no hay mal que por bien no venga, las visitas se compadecían tanto de mí que estuve con una “dieta” de pm: jamoncito, sallpicón de marisco, croquetas de las de mi madre, rabas de las auténticas, y/o todo tipo de platos traidos del restaurante decente al que iban a comer.

    Si es que las visitas parece que competían por ver quién acertaba más con mis gustos, jajaja.

    Encima, aunque lo mío no tenía nada que ver, me ingresaron en la planta de anoréxicas, jajaja. Supongo que por eso el personal no me llamaba la atención 🙂

  4. Jopelas Ana, eso si que es montárselo bien, la envidia puñetera me corroeeeee
    croquetitas, rabas, salpicones…auuuuuuu, ¡nene tere eso!

    besitos con mascarilla
    😉


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: