
Temprano me he levantado y en un pis pas, sin despertar a Carmen me ido para el hospi.
A la ocho y cuarto allí, la fila de coches optaba mayoritariamente por el parquing subterráneo y como bajaban en manada y las de minusválidos estaban libres todavía me he metido en la primera a mano. Me han seguido en tropel a ocupar los demás vacíos, todos.
Dejo el papelito en las cestas, ambas dos, de la enfermera que me tiene que pinchar ahora y de la consulta de la jefa, al lado, pa después. Así ya saben que he llegado y puede que me ahorre tiempo luego, como en principio en efecto hoy ha sido.
Sale la enfermera tras su pinchado paciente al rato, ve la primera hoja, la mía de analítica, que es la última del montón de carnets de consultas mas normales y tras cogerla me busca con la mirada, no le cuesta mucho, estoy detrás a un metro y medio.
-Alfonso, pasa
Me siento culpable, adivino las miradas torvas preguntándose que diablos tiene el tío éste cojo para saltarse la cola… pobres, ya les tocará pasar por la UCA a pincharse potingues mas adelante como se descuiden.
-Hola pochola, ¿dónde anda Josune?, ¿vacatas?
-si, la semana que viene ya vuelve, está fuera
Comentamos donde y de paso le digo que seguramente habrá que poner el reservorio hoy, que la jefa me tiene ya encargasda las plaquetas, y contra menos agujeros mejor, así que sale a preguntarle a Garazi, el tiempo pasa y noto una oscura vibración negativa que zumba fuera de la puerta.
Vuelve a los cinco minutos mi chica, en efecto ponemos reservorio.
Ni me entero de cuando me saca la sangre cascando de esto y lo otro y ya estoy listo. Salgo en exquisita línea recta hacia los ascensores sin mirar a la gente directamente, pensando en el desayuno.
La puerta del ascensor esperándome, en la barra mi hueco de pedir y el correo, me ponen un cafecito y un suizo y la mesa mas cercana está libre, allí me leo medio periódico mientras doy cuenta del descafeinado de máquina y del bollo.
Bajo a la calle a hacer tiempo y tomar el aire media horita y cumplida casi la hora para el análisis subo a consulta. A los tres minutos la auxiliar desconocida para mi, novata imagino, me llama, estoy a su lado, me identifico, y me da mi historial y que vaya para la UCA, que la jefa pasará por allí.
Dejo el tocho en la UCA y todavía tengo que bajar a admisión a pedir los tickets, esto es lo mas pesado, esperar al pesado de delante en la cola a que acabe su perorata. No espero y me apoyo con él en el mostrador, para aliviar mis pies, quieto parao de pies no lo soporto.
El menda se da por aludido y ahueca el ala, me dan los papelitos de admisión y otra vez para arriba al segundo.
No me hacen esperar, pero a una silla que me mandan… gruño un poco y me pasan a una cama al rato, esto es otra cosa. Como ya llevo el reservorio con la chincheta puesto no tardan en poneme la premedicación, un cocktel de antihistamínicos, corticosteroides y demás zarandajas que me deja adormilado.
Oigo una voz familiar, abro los ojos y ahí está Garazi, cascando por teléfono.
La conversación es seria, con monosílabos de este lado hasta que pregunta;
-¿Un masa grande en el pancreas?…
Se retira a hablar mas lejos y me adormilo otro poco hasta que me despierta con su atronadora energía, sonriendo con ese lunar junto a la boca que me encandila, y la miro y requetemiro esa carita de ángel del torbellino mientras me pasa revista, hoy no me ausculta, y mira que me tiene a tiro en la cama. Da igual, cuando todavía no he dejado mi embeleso ya me está despidiendo hasta el viernes que viene. Me insiste en que salga, que disfrute, y me siento un poco como el condenado al que se le concede el último deseo…-disfruta mientras puedas, -parece que quiere decirme, -que puede que no sea mucho.
Vuelvo a adormilarme.

Como las últimas veces las chicas de las plaquetas aparecen antes de que se haya acabado la última bolsa de premedicación, y como las demás ocasiones dicen
-Bueno, volveremos dentro de un rato
¡¡¡AHHHHHHHHH!!!, hubiera gritado, que no lo he hecho, pero tendría.
Media hora, se me hace una hora lo que tardan en aparecer de nuevo con mi dosis de trombocitos irradiados, la necesito para poder salir de aquí, que mono mas cruel.
Me la pasa lentamente, dice que para evitar reacciones. Me adormilo y despierto dos o tres veces, no veo la bolsa bajar, le subo el caudal y la siguiente que me despierto y miro ya está kaput. Aviso, con un pedo del cuatro. Tanta premedicación te deja grogy
Me quita los trastos y me pregunta como vuelvo, en coche le digo, conduce con cuidado me dice.
Y lo hago, medio adormilado pero atento aterrizo en casa cinco horas después. Y menos mal que no ha habido retrasos.