Esta mañana he pasao cita con la jefa. Un día muy agradable para mí, nublado pero cálido y que acaricia, aunque algún breve chaparrón seguro que cae a lo largo del día. No cojo la moto por esa posibilidad y sobre todo porque aparecer por el hospi con brum brum le puede sentar mal a Garazi, que tanto miedo tiene de que me pase algo.
Así que le fastidio a Axel y me llevo el coche, con el que quería bajar su ordenata a la televisión del pueblo, donde parece que le cogen aunque sea en condiciones draconianas para currar allí, lo que es estupendo como experiencia por todo lo que presumo va tener que hacer me imagino.
Temprano a las ocho y cuarto y con las consultas despejadas de esa hora charlo con Josune alegres de lo bien que me encuentro, de lo bonito que está el día.
Como llevo la chincheta del reservorio aun puesta (decidí el lunes al salir que para dos días mejor dejarla, no quiero mas pinchazos plis, para que Josune no tenga que ponerme otra, (prefiero que me pinchen en el reservorio que en mis pobres venas) va todo como la seda.
-Hala, a desayunar tranquilo, me despide como siempre mi pincha de la guarda para hacer tiempo a que llegue el resultado del análisis de sangre que acaba de extraerme.
Veterano ya, me he traído el termo de café de casa, que el la cafetería del hospital no es de los mejores desde luego, con un croissant que he cogido en la panadería por el camino. Me bajo al coche a desayunar en el parking y luego leo un poco la excelente novela de Paul Auster Invisible, que recomiendo vivamente y vuelvo a la sala ya medio llena de gente,a esperar que me coja Garazi.
Pasa un buen rato hasta que pasa por al lado mío, estoy estratégicamente apostado en la silla de al lado de la puerta, controlando al tiempo su despacho cuando abren la puerta y el tránsito de todo quisqui y pasa a toda máquina abstraída, no me mira al pasar, me quedo con la duda de si me ha visto, aunque ya sabrá que ha llegado el pelma por los demás, auxiliares, enfermeras y médicos que me han visto y posiblemente alguno se lo haya soplado. Si ha sido un galeno seguro que ha sido en clave jocosa, del estilo de;
-Cuidadín garazi, tienes a Alfonsito el eterno de guardia acechándote, a lo mejor quieres que le atienda yo…(y una buenas risas por lo bajini).
-Anda ya bacilo del desparrame, que hoy estoy animada y ni tu me apalancas, -imagino algo de respuesta.
En efecto, tras pasar un par de veces más rozándome en mi nido del águila con su mirada chispeante y la risa siempre a punto de salir en esa carita de ángel me lleva a donde pincha Josune, creo que otra anda pasando consulta en un wáter, me cuenta dentro la jefa cuando reímos por acabar en el cuartito de la enfermera.
Me pregunta y le desbordo;
-Bueno cómo estás?
-Como dios, a tope, de pelotas, aparte de los puñeteros pies que duelen al andar y de noche me martirizan perfectamente,-le respondo en metralleta con una convicción real que le hace abrir los ojos como platos.
Me recita la lista que los dos sabemos de memoria mientras le miro a esos ojos garzos en los que me perdería un buen rato desafiante como un pistolero a lo Clint Estwoodo o el Lee Van clift.
-¿Te ha dolido el pecho, fatiga, expectoraciones, apetito, -va desgranando mientras me palpa por el cuello buscando ganglios hinchados abstraída y acaba auscultándome.
-No, le respondo lacónico cuando acaba la lista, y me extiendo, -No pensaba que iba a estar tan ricamente. No he vuelto a pisar la cama durante el día desde el lunes que salí, -finalizo sin piedad.
Ahí la remato, y me pregunta con curiosidad a que lo atribuyo, pobre Garazi, tan acostumbrada a que después de un agujero muy hondo en mi salud casi siempre venía otro peor después.
Pues no se, quizás influya que ante el trasplante estaba asustado, es desde el principio lo que me daba más miedo, por esta vez haber salido del trance sin complicaciones ni efectos raros de las quimioterapias, me ha parecido que por fin volvía a tener la baraka de mi parte y me siento con energía y animado. El acabar por fin, ahora que lo escribo le debería haber añadido.
Estaba contenta, lo estábamos los dos, y me hubiera gustado estar charlando en una terraza dos horas con ella, tomando unos martinis, pero la cruda realidad es la que es, y tras hacer un par de bromas me ha citado para el viernes que viene, a sacar tubitos para que controle que me falta y como va todo.
Así que me endilga los papeles y me manda para la UCA a tomar mi ración de plaquetas, mientras protesta por que la hago llamar a las de las plaquetas delante mío a reclamarlas desde ya y que no me tengan horas y horas como el día de la salida. Refunfuñan las dos, Josune anda trasteando en lo que al final son sus dominios sobre lo que tienen que aguantar de ciertos pacientes que se creen con derecho a favoritismos, pero todos estamos muy contentos.
En la UCA no han tardado mas que una horita en aparecer y para la una estaba en casa.
Al salir paso por las consultas de hematología esperando verla y ahí estaba Garazi en el pasillo, charlando con un guaperas, ignoro quien era, algún representante farmaceútico agraciado o un conocido de Garazi, el caso es que se la he robado al pasar durante unas frases de intercambio en que he aprovechado para invitarla a la comida del blog, esperando el milagro. Ha respondido de primeras que no, pero no se si por suavizar la negativa o porque realmente lo haya considerado, la última frase ha sido mientras yo acababa de pasar que mirará el blog, y como de costumbre me devuelve la sonrisa y las ganas de seguir.
Me encantaría poder disfrutar de su alegría haciendo bromas sobre lo retorcido que puede salir un paciente en todos los sentidos, en una francachela de amigotes dispuestos a tal fin.
Gracias Garazi, mi ángel de la guarda, con tu equipo de compañeros al lado, Quique Cristina Marijose, todos, que te habrás ganado unas cuantas broncas y malas caras a veces por andar siempre pidiendo para mí y a todas las enfermer@s que igualmente me han mimado cuando lo necesitaba.Gracias Josune Charo Ane Ana Mariam Azuzena Jhon, Juan y docenas más que ahora no puedo nombrar, siempre quedaría excluida alguien por lo menos si depende de mi memoria,
que en la Uca o en planta, junto a sus auxiliares, han velado por todos.

Gracias también claro está a los lectores de este blog, que me han aportado energía, alegría, compañía y cariño, sois pistonudos. Sin vosotros me hubiera entrado el muermo y la desesperación cuando parecía que iba constantemente para atrás en vez de para adelante. Espero que la comida que hagamos nos reúna a todos. No puede ser si no una reunión agradable.
Sobre el apoyo de mi familia y su esfuerzo por tirar para delante sin comeduras de tarro ni desfallecimientos, ya sería motivo de otro capítulo.
Continuará…
