Archivos diarios: Marzo 13th, 2009

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Esta mañana he llamado a Garazi bastante cabreado, mi habitación es un cocedero a las mañanas, el sol da de pleno en las ventanas y aun con las persianas bajadas, como ya de por si la calefacción es poco menos que insoportable, la temperatura sube hasta cerca de los treinta grados, (puede que menos, no tengo termómetro, pero no creo que le falte mucho),y me ha encontrado en calzoncillos tirado en la cama como una colilla, igual que ayer.
Le ha debido impresionar, de hecho no me ha costado casi nada convencerla para que me quite la cadena, quiero decir el tubito y el bolsón del suero, (a cambio me he tenido que comprometer a beber 3 litros agua diarios), me ha sellado el reservorio tras meterle un jeringazo de antibióticos, me han puesto otra vía en el brazo derecho para los antibióticos y demás y no se que le ha dicho después a I, la jefa de enfermeras de la planta, pero la calefacción ha dejado de funcionar.
Mas tarde ha venido la jefa de enfermeras a verme, la he podido conocer por fin, a explicarme que estaba removiendo Roma con Santiago pero que los de abajo que se encargan del sistema de calefacción no podían hacer mucho más, que si bajan la calefa, en las plantas de abajo la tercera sobre todo, se congelan, y que el sistema da lo que da y es lo que hay, no se podía hacer otra cosa. Y venga a pedirme disculpas la pobre. Le he agradecido sus esfuerzos, se veía que se había empapado de como funca y se reparte el aire desde abajo, desde las calderas por todo el edificio, pero el caso es que una hora después ha vuelto para explicarme que merced a variar la potencia de los motores van a conseguir tres grados menos en toda la planta los técnicos de las máquinas de la calefa del hospital. Cuando ha venido con la comida Ch el auxiliar, me ha comentado impresionado que la jefa de enfermeras lleva toda la mañana con el asunto, colgada del teléfono y meneando el tema.
En fin, no creo ser el único en quejarme del exceso de calefacción en nuestra planta, (y dicen que hace más en las de arriba, suerte que suelen estar cerradas), pero entre los 38 de fiebre y los sofocones de la calefa debía de tener mas pinta de muerto que de vivo, eso es cierto. Y sospecho que el blog y quejarme en la red “apoya” mis argumentos.
jejeje

Noches de blanco satén, una canción de mi época de las que ya no se hacen, desgraciadamente. Me gusta esta versión traducida hecha por una titi porque suena mejor y las chicas de las fotos están de muerte, que siempre es un aliño sabrosón pero aqui tienes el enlace por si te ape la versión original de la Isla de Wigth.

No se si porque ya no dejo que suba mas arriba o porque la cosa va mejor estas últimas dos noches la fiebre no va más allá de los 38.
Anoche incluso pasé sin el fenergan y sus mojaduras, pero ésta la enfermera me lo ha puesto al ver en MI termómetro (me he tenido que traer el mío de casa ya que las “normas” del hospital impiden que me dejen uno a mano para testearme yo mismo) que la cosa estaba en 38.2 a las 3 de la madrugada.
Así que me acabo de despertar sudando y bastante mojado tras el fenergán de marras y les he llamado para que me suelten el tubito de marras con el que estoy conectado a la bomba y al bolsón de tres litros de suero salino, para poder quitarme la camiseta mojada.
Aparecen con la ropa de cama que no hace falta cambiar, todavía no la he empapado, me sueltan el tubito pero no consigo que me lo quiten definitivamente. Me siento como un perro atado a su caseta con el dichoso tubo enganchado al reservorio. Discuto brevemente con ella su franca inutilidad en mis circunstancias, (bebo perfectamente y maldita la falta que me hace para “hidratarme”), y digo brevemente porque se que no depende de ella y si tiene “orden” de que esté colocado ni por todo el oro del mundo se la va a saltar. Pero mañana Miss G se va a enterar, lo prometo. Parece que a los médicos les gusta estar medicándote todo lo que pueden y si no hay medicamentos a mano el bolsón del suero como que les hace ilusión, te tienen enchufado a él y quedas más mono, como que así están haciendo algo, en vez de soltarte y dejar que te muevas libremente, puedas ir al water sin arrastrar como un condenado antiguo su pesada bola de hierro atada a los tobillos, o te puedas cambiar simplemente la ropa sin tener que llamar a las enfermeras y montar un numerito.
Me acostumbré a estar dias y dias conectado al suero con la quimio, con la que tiene su lógica ya que estás contínuamente recibiendo a la vez de otras bolsas las correspondientes porquerías y se va diluyendo en el suero, de mayor caudal, pero ahora que me meten de vez en cuando unas bolsitas pequeñas de los antibióticos y luego estás la mayor parte del tiempo “libre” de recibir medicación, poco sentido le veo yo a la cadena del perro ésta que es estar enganchado al bolsón del puñetero suero.
Seguro que dedica ímprobos esfuerzos mañana la jefa para explicarme las bondades de arrastrar la bola de hierro ésta.
A estos médicos les vendría de fábula catar de su propia medicina de vez en cuando, una vez al año en vez de tanto viaje a asistir a simposios yo les haría un cursillo de tres días de convertirse en pacientes en su propio trabajo, para que no pierdan la empatía con nosotros los jodidos enfermos y sepan lo que vale un peine.
Es que como son estos médicos, si no te están tocando los cataplines de alguna forma se sienten incompetentes o algo así, como que no hacen nada y tienen que estar sacándote a diario tubitos de sangre, haciendo placas o mejor aun si son escaners, administrándote pilulas a gogó, (esta es para dormir, aquella el protector de estómago, la grandota para sacar las mucosidades, la de colorines para que flipes un poco (estoy haciendo unas colecciones de pastillas de dormir que como las venda en el mercado negro a algún yonqui me hago de oro), En la vida he necesitado pilulas para sobar y no será ahora cuando me hagan un adicto a esta porquería, por Belenos, te quedas hecho un zoombie con ellas, abotargado, ojos hinchados, las capacidades disminuidas al 20%, con lo bien que duermo yo solito.
Bueno, mañana una peleíta con Miss G para abrir boca, que estoy empezando a aburrirme de tantos días aquí encerrado y a este paso voy a empalmar con el trasplante de médula, otras tres semanas aquí metido según me han soplado.
¡¡¡Arrrgghhhhh!!! se me está quedando cara de síndrome hospitalario.